Estilos parentales, ¿influyen en el adolescente?

Hace tres años presenté un estudio bibliográfico al IX Congreso Nacional de Estudiantes de psicología celebrado en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Hoy os voy a contar las ideas claves que saqué en conclusión de aquel estudio y que, durante el Congreso, pude exponer ante 300 personas en forma de comunicación corta (ver vídeo).

Los estilos parentales influyen en la socialización del adolescente. Son la forma que tienen los padres de educar a sus hijos para que puedan convivir en sociedad. De ahí viene que hagamos referencia a la socialización como tal. Dependiendo del estilo utilizado, el adolescente se comportará de una forma o de otra y ello afectará enormemente a su autoestima. No olvidemos que nuestros padres son un apoyo emocional muy importante. Ahora veréis a qué me refiero.

Existen cuatro estilos parentales, en función de si los padres dan afecto y control en conjunto, dan un elemento sólo o no dan ninguno. La clasificación es la siguiente:

1.- Democrático o autorizativo

Son padres que ofrecen todo el apoyo que necesita su hijo y lo controlan, marcándole una serie de normas a seguir. Algunas de éstas se pueden negociar, en función de las limitaciones que tenga el chaval a la hora de cumplirlas. Exigen que se comporte bien, pero no olvidan que tienen el deber de sentarse con sus hijos a hablar cuando ellos tengan algún problema fuera de casa o se encuentren mal emocionalmente.

Consecuencias. Los adolescentes que han sido educados con este estilo tienen niveles altos de autoestima, capacidad para autocontrolarse, autonomía e iniciativa, buen comportamiento, habilidades sociales para poder relacionarse adecuadamente en sociedad y respetan las normas. Tienen pocas probabilidades de tener conductas de riesgo como consumo de drogas, violencia o robos.

2.- Negligente

Llas personas que utilizan este estilo se olvidan de sus hijos completamente. Ni ejercen control ni dan afecto. No se preocupan por la educación de sus niños y tienden a prestar atención a otros menesteres, llegando a dejar, en algunos casos, a sus hijos en situación de abandono total.

Consecuencias. Estos chicos suelen tener problemas de autoestima y buscan el afecto, que no encuentran en casa, en los amigos. Tienen pocas habilidades sociales, ven el entorno que les rodea como inseguro, hostil y amenazador, y no tienen la habilidad de autocontrolarse. Además, tienen más probabilidades que el resto de consumir drogas, cometer actos violentos o tener problemas con la justicia, puesto que no han interiorizado una serie de normas básicas desde pequeños.

3.- Permisivo o indulgente

Utilizado por aquellas personas que proporcionan afecto a sus hijos pero no establecen una serie de normas ni actúan sobre el comportamiento de sus hijos en caso de que sea incorrecto. Estos padres piensan que es malo establecer una serie de normas en casa y aplicar las medidas oportunas para que su hijo se comporte. De esta forma pierden autoridad y el hijo acaba imponiendo las normas en casa.

Consecuencias. Estos adolescentes tienen buenas habilidades sociales y una autoestima adecuada. Pero no han interiorizado una serie de normas, ni saben controlarse. Piensan que todo vale y que nadie puede imponerles normas y/o castigos ante comportamientos inadecuados.

4.- Autoritario

Los padres que utilizan este estilo ejercen sobre sus hijos un elevado control disciplinario y no manifiestan afecto alguno hacia ellos. La educación se basa enteramente en la disciplina, la exigencia y, en ocasiones, incluso aparece el castigo físico desmesurado. Las normas son impuestas sin negociar con los hijos, con firmeza y sin flexibilidad.

Consecuencias. Las consecuencias de este estilo influyen negativamente en la autoestima del adolescente y en su comportamiento. Estos chicos tienden a tener una autoestima baja, poca iniciativa y autonomía, y en ocasiones suelen ser más rebeldes que el resto. La disciplina en exceso y el control extremo con prohibiciones, suelen provocar el efecto contrario al que realmente queremos.

En conclusión extraje de aquel estudio que el estilo parental más adecuado es el democrático (autorizativo) y que no todos los padres siguen al 100 % un estilo en concreto. Hay familias en las que el padre es permisivo y la madre democrática, o el padre es negligente y la madre autoritaria. En estos casos, las consecuencias son variadas. Lo que queda claro y patente es que en la educación de los más jóvenes debemos utilizar dos elementos esenciales: el afecto y el control acompañado de normas. Si le pedimos a un adolescente que se haga la cama todos los días y le escuchamos y apoyamos cuando lo necesita, tal vez no se rebote tan a menudo.

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