¿Qué es el efecto placebo?

Son muchos los estudios que han demostrado el poder del efecto placebo. Además, en diversos experimentos se ha comprobado como nos afecta este efecto a nuestro comportamiento. En la publicación de hoy os explicaré en qué consiste.

El efecto placebo ocurre cuando una sustancia o tratamiento, que no tiene ningún poder ni propiedad, produce que la persona sienta los efectos de la sustancia que cree que le han dado y se vea influido por ella a la hora de actuar. En definitiva: se trata de engañar a dicha persona, diciéndole que lo que está tomando es, por ejemplo, una pastilla para la ansiedad y en realidad es una pastilla de azúcar. Ello no se produce gracias a esta medicina o terapia: se produce gracias a las altas expectativas y elevada fe, tanto del paciente como del médico.

Un ejemplo que os aclarará el concepto es el siguiente experimento que realizó Richard Wiseman, sobre los efectos del alcohol en los estudiantes universitarios. Para ello seleccionó a un grupo de jóvenes, que lo dividió en dos: el de las chapas azules y el de las chapas rojas. El objetivo de dividir el grupo fue para averiguar si los efectos del alcohol influían a la hora de pasar una serie de pruebas de destreza y, por si fuera poco, para comprobar si el grupo que había tomado la bebida placebo (sin alcohol) realmente se emborrachaba.

Para que el experimento funcionara ofreció alcohol gratis a este grupo de chavales y bebida sin alcohol (para el grupo placebo), durante una noche. Cuando ya aparecían los efectos del alcohol y, sorprendentemente, de la bebida “placebo”, Richard les pidió que pasaran pruebas como saltar a la pata coja, caminar sobre una línea, memorizar números, dar volteretas…). Comprobó que ambos grupos estaban borrachos y que tenían dificultades para pasar las pruebas propuestas: falta de equilibrio, mala memoria… Por lo tanto, llegó a la conclusión de que el efecto placebo existe realmente.

Aplicado a casos más serios, como puede ser una enfermedad, también se han realizado diversos estudios. Según un estudio realizado por José Obeso, neurólogo de la clínica Universitaria de Navarra, en la enfermedad de Parkinson el efecto placebo puede llegar al 50-60%. Además, Obeso afirma que el poder terapéutico de la mente es de un 30% de media, en esta patología, aunque el efecto aumenta con las expectativas del paciente y la credibilidad del médico.

Yo me planteo una serie de conclusiones con las que quiero haceros reflexionar. El hecho de que el placebo exista demuestra que nuestra mente puede llegar a tener más poder que cualquier medicamento. Muchas veces dependemos demasiado de las medicinas y otras sustancias. Buscamos en ellas la solución a nuestros problemas, sin darnos cuenta de que tal vez ese problema se solucione de otra forma. Con las drogas pasa igual: muchos jóvenes (¡y no tan jóvenes!) caen en sus garras porque piensan que es la única forma de divertirse. ¿Y si fingís que el agua con gas es alcohol? Seguramente al día siguiente no habrá resaca.

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