La indefensión aprendida, dentro del aula

La indefensión aprendida es una condición del ser humano en la que éste ha aprendido a comportarse de forma pasiva ante los estímulos negativos, aunque exista la posibilidad de evitarlos y/o escapar de ellos para evitar las consecuencias desagradables que éstos producen. A finales de los años 60, el psicólogo Martin Seligman descubrió este fenómeno. Experimentando con perros, se dio cuenta de que no era lo mismo tener la opción de escapar de un castigo que verse obligado a asumirlo.

Para realizar este experimento, utilizó dos jaulas distintas. En una de ellas el perro podía parar la descarga eléctrica, mientras que en la otra no. Más adelante, cuando ambos perros habían recibido una serie de descargas, Seligman los colocó en una jaula en la que el suelo estaba separado por una pequeña tabla de madera la cual podía ser saltada por el perro, y ello le permitía librarse de las descargas. El perro que había podido detener las descargas eléctricas saltaba la barrera, mientras que el otro se quedaba en el compartimento aguantándolas de manera pasiva. Al parecer éste último había asumido el castigo y se mostraba indefenso. El pobre animal pensaría: “¿para qué quiero saltar la madera si me van a seguir electrocutando?”

Pues bien, este fenómeno también ocurre con nuestros alumnos. Por eso hoy os lo quiero explicar en esta publicación, para tratar de evitar que nuestros chicos y nuestras chicas se vuelvan “indefensos” y no reaccionen ante las adversidades. Pero claro… ¿Cómo se aplica el experimento de Seligman a la vida real? Os voy a poner un ejemplo.

Un alumno sufre acoso en un centro educativo. Es ninguneado psicológicamente y agredido físicamente por algunos de sus compañeros. Cuando ya lleva un tiempo aguantando esos estímulos adversos, piensa que nada puede hacer para evitarlo y su actitud se vuelve pasiva ante esas circunstancias, de tal forma que le costará “saltar la barrera” y pedir ayuda a profesores, familiares, etc. Incluso llegará a echarse a sí mismo la culpa de lo que ocurre y tendrá pensamientos como “me excluyen porque no voy a la moda”, “me pegan porque soy el más listo de la clase”, “ya cambiarán”… Si a todo esto le sumamos la pasividad de aquellas personas que son testigos directos de lo que sucede (compañeros, profesores, etc), todavía se vuelve más complicado buscar ayuda.

Identificar este tipo de situaciones es vital en nuestra labor como docentes. No olvidéis que la base de este fenómeno es que la persona que lo sufre deja de ver relación entre el castigo recibido y la conducta realizada: “Haga lo que haga, me van a castigar”. Es necesario intervenir para evitar las consecuencias tan negativas de la indefensión aprendida, ya que provoca déficits a tres niveles:

Motivacional

La persona que sufre indefensión se da cuenta de que, haga lo que haga, no va a conseguir evitar el castigo. Por tanto pierde la motivación necesaria para pasar a la acción y escapar de esas circunstancias tan negativas para ella. Esta ausencia motivacional explica la inacción y pasividad de quien sufre este fenómeno.

También se ve alterada la conducta social, provocando que haya ausencia de iniciativa. A la hora de conocer gente nueva y/o dirigirse a desconocidos, esta persona tendrá dificultades porque no sabrá cómo hacerlo y porque pensará que su conducta no se verá debidamente reforzada. En este caso, ante la conducta de dirigirnos a otra persona, es evidente que el reforzador es que la otra persona nos conteste de manera adecuada. Tendrá pensamientos del tipo: “Si me acerco seguro que me ignora”.

Cognitivo

A nivel mental también hay deficiencias, que se relacionan con la expectativa de que no habrá contingencia en un futuro entre las respuestas y los reforzadores de la conducta emitida. Es decir, en el caso de un alumno que recibe siempre el mismo castigo, haga lo que haga, pensará al principio: “si me porto bien en clase, el profesor no me castigará”. Pero ese pensamiento decaerá si el profesor lo sigue castigando de forma poco proporcional porque le ha cogido manía al pobre chaval.

Cuando conseguimos aprobar un examen, por ejemplo, lo positivo es pensar que ha sido gracias a nuestro esfuerzo. Pues bien, la persona que tiene indefensión aprendida pensará que lo ha aprobado gracias a la suerte o a que lo ha corregido otro profesor. Por el contrario, si lo suspende pensará que no se le da bien dicha asignatura y que ha sido por su culpa, tendiendo a generalizar este pequeño fracaso a otros exámenes, otras asignaturas e incluso otros ámbitos de la vida.

Emocional

A nivel emocional padecen ansiedad, miedo e incluso depresión. La indefensión tiene similitudes con la depresión y puede llegar a causarla. El hecho de sentir que no hay forma de escapar de esa “jaula”, unido a la elevada desmotivación y a las bajas expectativas de éxito, hacen que esa persona entre en un estado de ánimo muy bajo que golpea duro, en muchos casos, su autoestima y autoconcepto.

Fisiológico

El cuerpo se acostumbra a recibir esas estimulaciones tan negativas y/o agresivas. Es como si hubiéramos perdido la sensación de dolor y ello nos hubiera petrificado el cuerpo, provocando nuestra inactividad. El cerebro de ese individuo acostumbrado a recibir castigos tiene que desaprender su forma de reaccionar y cambiar los hábitos. En el ejemplo expuesto al principio, el perro electrocutado tenía que aprender a realizar la conducta de escape para evitar las descargas eléctricas, pero a nivel fisiológico su cuerpo no estaba por la labor. Era como si sus músculos no le obedecieran.

Soluciones a este problema

Una vez visto en qué consiste, cuáles son las causas y cuáles las consecuencias, cabe decir que tiene solución y que ésta pasa por prevenir y actuar. En el contexto que a nosotros nos toca, el educativo, debemos aumentar la formación en inteligencia emocional: tanto para profesores, familias, como para los alumnos. Además, establecer protocolos en los planes de convivencia para actuar ante casos de acoso escolar y proporcionar los medios necesarios para acabar con las agresiones, son primordiales para impedir que nuestros alumnos lleguen a sentirse indefensos.

Girl thinking

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