5 motivos para ser monitor de ocio y tiempo libre

La entrada de hoy va destinada para aquellas personas que quieren dedicarse a la educación o que, simplemente, tienen curiosidad y ganas de trabajar con niños en verano. Para aquellas personas que tengan intención de dedicarse a la docencia, el hecho de ser monitores les proporcionará técnicas y recursos para la educación, en cambio, para los segundos, les servirá como experiencia personal enriquecedora. Así que si estás pensando en formarte como monitor/a y no lo tienes claro, ¡atento/a a esta publicación!

1.- Dinámicas para cohesionar el grupo

Muchos profesores se limitan a impartir su clase, de matemáticas, química o castellano, pero se olvidan de algo muy importante: la cohesión del grupo. Un grupo que no está unido, donde los alumnos se llevan como “el perro y el gato”, tendrá dificultades a la hora de aprender conceptos. Una persona que ha trabajado como monitor y que conoce una serie de juegos y/o dinámicas para unir el grupo, sabrá aplicarlos en clase cuando sea necesario.

2.- Manejo de los tiempos

Si algo he aprendido trabajando como monitor ha sido el manejo del tiempo y la importancia de evitar el “tiempo muerto”. Tenemos que mantener a nuestros alumnos ocupados para que su atención no se disperse. En esto influyen dos variables: cómo se prepara la clase el profesor y cómo distribuye las actividades para no sobrecargar ni aburrir a los alumnos.

A la hora de preparar las actividades para una clase, es recomendable tener más actividades de las que pensamos que serán capaces de hacer. De un grupo a otro puede haber mucha diferencia y, por ello, puede que el grupo A sea capaz de hacer 3 actividades mientras que el B tenga la capacidad de hacer 5. Si sólo nos llevamos 3 actividades preparadas para el grupo B, tendremos un vacío temporal importante en el cual, muy probablemente, la clase se revolucionará.

Por otro lado, a la hora de distribuir las actividades lo ideal es hacerlo de la siguiente manera: primero las de dificultad media, en segundo lugar las difíciles y para acabar las fáciles. Siempre tratando de que los alumnos se sientan partícipes. Además, como premio podemos dejar una actividad motivante y amena para el final.

3.- Capacidad de expresión

Si hay algo que caracteriza a los monitores de ocio y tiempo libre es su capacidad de expresión. Nos pasamos toda la jornada explicando actividades a nuestros alumnos. Esa habilidad se puede extrapolar a la docencia de cualquier otra asignatura, siempre y cuando la persona conozca la materia que imparte.

Siempre hay algún alumno con dificultades que requiere que las explicaciones sean simplificadas. Lo mismo ocurre en las escuelas de verano. Si somos capaces de adaptar un juego y simplificarlo, con el objetivo de que sea accesible para todos, también seremos capaces de adaptar una actividad de clase o simplificar la explicación para que todo el mundo pueda entenderla. No debemos olvidar que existe la diversidad en nuestras aulas.

4.- Conocimientos de psicología: castigo y refuerzo

En los cursos de formación para monitores también se imparte algo de psicología. Es muy importante conocer las diferentes técnicas de control del comportamiento, como por ejemplo: moldeamiento, modelado, castigo, refuerzo, etc. Con la práctica diaria de éstas, seréis capaces de conocer su manejo a fondo y aplicarlo a la docencia. Por ejemplo:

Una de las técnicas más utilizadas en las escuelas de verano es la economía de fichas. Consiste en establecer una tabla en un lugar visible de la clase, donde aparezcan los nombres de todos los alumnos (filas) y todos los días del mes (columnas). Cada día, al finalizar las actividades, procedemos a colocar un punto verde a aquellos que se han portado bien y uno rojo a los que no. Cuando tengan un número determinado de puntos verdes procederemos a darles una recompensa en forma de chucherías, helado, etc. Ha de ser algo que les guste, porque de lo contrario no servirá de nada. Esto se traduce en poner positivos al alumno de secundaria cada vez que traiga las tareas de casa hechas o, simplemente, cuando se comporte debidamente.

5.- Relacionar aprendizaje y ocio

Y, por último pero no menos importante, si optáis por trabajar como monitores veréis que nuestros alumnos pueden aprender jugando. El juego tiene muchas ventajas a la hora de favorecer la socialización, asimilar conceptos o conocer nuestras emociones y aprender a expresarlas. No es lo mismo aprender el teorema de Pitágoras leyendo un libro de matemáticas que metiendo por en medio a Spiderman (ver vídeo)

Si con estos 5 motivos he conseguido convencerte para formarte como monitor/a, no dudes en adquirir el libro “101 juegos cooperativos. Propuestas lúdicas para trabajar en equipo y en grupo”. Muy interesante y útil para manejarte en el aula.

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