Lo que aprendí del atletismo

Hace dos años, aproximadamente, sentí la necesidad de marcarme nuevos retos en mi vida. Desde que empecé a estudiar psicología entendí que el ser humano necesita marcarse una serie de objetivos para poder funcionar y que, una vez marcados, hay muchas formas de auto-motivarse para alcanzarlos. Del atletismo he sacado muchas cosas positivas, aunque también algunas negativas como alguna que otra caída 😛 Por eso hoy quiero exponeros todo lo que he podido aprender en estos dos años como “runner”.

1.- Constancia como base para alcanzar nuestros objetivos

Cada vez que quiero competir en una carrera, paso semanas entrenando para poder participar y tratar de quedar en una posición aceptable. No quiero decir que ser el último sea para mí un fracaso: al contrario. Quedar en la última posición no puede ser analizado sin tener en cuenta factores como el número de participantes, las condiciones físicas del que corre, etc. Esa constancia de la que hablo es la que me lleva a poder correr la carrera, la que me ha permitido salir a correr entre 3 y 4 veces por semana. Y esa constancia se puede generalizar a otros contextos de la vida como, por ejemplo, el académico.

Por ejemplo: si yo veo la relación entre mi esfuerzo (entrenamiento duro) y mi recompensa (quedar entre los 10 primeros de la clasificación), muy probablemente tenderé a pensar que si me esfuerzo estudiando conseguiré aprobar con muy buena nota, porque creeré firmemente en que la constancia siempre se ve recompensada.

2.- Valorar las pequeñas cosas

Como no suelo ponerme música cuando salgo a correr, ello me permite escuchar cada una de mis pisadas y el sonido de los pájaros cantando, entre otras cosas. De vez en cuando hago rutas por caminos y parajes naturales y puedo escuchar ruidos que no se escuchan desde el coche y ver cosas que tampoco puedo ver yendo en un vehículo. No nos damos cuenta de que vamos demasiado rápido y nos perdemos muchas cosas…

3.- Aprender a plantearnos metas

Podemos plantearnos metas a largo plazo y a corto plazo. Las primeras son más difíciles de conseguir, porque tienen mucho más poder sobre nuestra motivación las metas a corto plazo. Somos ansiosos y queremos la inmediatez. Ello nos hace abandonar proyectos cuyos resultados tardan en llegar, como por ejemplo la construcción de una maqueta, la “operación bikini”, dejar el tabaco, etc. El atletismo me ha enseñado a pensar que primero tengo que plantearme una meta a corto plazo y, juntando metas a corto plazo, llegar a la meta a largo plazo.

Ejemplo. El año pasado me propuse correr la 28 Subida al Santuario de Novelda, una carrera muy dura con 12 kilómetros y subidas del 13 % en algunas partes del trayecto. Tuve 8 meses para prepararla. ¿Cómo lo hice? Me propuse metas a corto plazo, consistentes en correr varios Cross de la conocida Liga de Barrios de mi pueblo, cada uno de los cuales tenía una distancia de entre 5 y 6 kilómetros y transcurría por un circuito llano. Con cada una de esas carreras fui midiendo mi potencial y ganando confianza en mí mismo y, de paso, pillándole el “gustillo” a esto del running.

Si me planteo retos y los puedo superar, ganaré confianza y aumentaré mi autoestima. Y si aumento mi autoestima, me sentiré mucho mejor. ¡Cuerpo sano, menta sana!

4.- Confiar más en nosotros mismos

¿Alguna vez os habéis propuesto algo, habéis pensado que era imposible, os habéis infravalorado y luego os sorprendisteis al conseguirlo? Pues una de las cosas que aprendí del atletismo fue a confiar más en mí mismo. A ver esa asociación esfuerzo-recompensa. Si confiamos en nosotros mismos, y cambiamos los pensamientos del tipo “me va a salir mal”, “voy a quedar el último”, “no valgo para esto”, etc, por “estoy preparado para hacerlo bien”, “lo importante es participar”, “al final acabaré consiguiéndolo”… Nuestros pensamientos tienen mucha fuerza sobre nuestras conductas. No es lo mismo ver el vaso medio lleno que verlo medio vacío…

5.- Aumento de la capacidad de concentración

Con el tiempo pude comprobar que para correr también es necesario estar concentrado. Cuando participo en una carrera, trato de medir mis fuerzas, la distancia que tengo que recorrer y el tiempo que pienso que estaré corriendo. ¿Por qué hago esto? Porque si acelero en el primer kilómetro, y la carrera tiene 6 km, probablemente tenga dificultades para acabarla. No podemos “quemarnos” en los primeros metros. Es muy importante la concentración y ésta se puede trabajar en el deporte, para luego aplicarla al ámbito académico.

6.- En este deporte también hay compañerismo

Sí amigos/as. Aunque a simple vista no lo parezca, en el atletismo tiene mucho peso el compañerismo. En algunas carreras veo a atletas ayudando a levantarse a aquellos que se caen. Yo mismo he “besado” el suelo alguna vez y rápidamente me han ayudado a retomar la marcha. Pero ésta no es la única manifestación de compañerismo. Éste también está presente cuando alguien se ve sin fuerzas para seguir corriendo y un compañero lo espera, se pone a su lado y lo anima a seguir corriendo. Porque lo importante es participar.

Estas son algunas de las cosas que he podido aprender en dos años como “runner”. Os recomiendo a todos/as que probéis este deporte y a que me contéis vuestra experiencia dejando un comentario en esta entrada. Espero poder coincidir con algunos/as de vosotros/as en alguna carrera de la provincia de Alicante 😉

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