¿Debo darle paga a mi hijo?

Muchos padres tienen dudas a la hora de decidir si deben darle paga a sus hijos. Pero esta cuestión va más allá y llegan a preguntarse cuánta cantidad, con qué frecuencia, a qué edad se debe empezar a dar paga, etc. Por eso hoy me gustaría contestaros a la pregunta del título, con una serie de motivos que considero importantes y que fundamentan mi postura al respecto.

Según el informe “Adolescentes 2013: hacia una correcta formación y autonomía en el consumo” (Keepunto), los adolescentes se financian de forma espontánea sin ser conscientes del gasto que hacen”. Además, afirman que el 62 % de los chicos de 12 a 19 años carecen de paga mensual o semanal. Éstos tienen que pedir dinero a sus padres en función de sus necesidades y, debido a ello, los padres se ven obligados a dar cantidades de dinero con frecuencia. Ese dinero dado “porque sí”, en el 70 % de los casos no está asignado a la realización de tareas u obligaciones y, por tanto, no tiene efectos en la conducta de estos adolescentes.

Si queremos que una conducta se mantenga en el tiempo, tenemos que premiarla. Os voy a poner un ejemplo.

Imaginad que vuestro hijo no se lava los dientes nunca. Los especialistas recomiendan que lo hagan como mínimo tres veces al día, y teméis que pueda tener caries. ¿Cómo hacemos para que se los lave? Pues mediante la economía de fichas. Ésta consiste en premiar una conducta en concreto con un punto, de forma que al conseguir un determinado número de puntos el niño podrá canjearlos por un premio. Dicho premio puede ser un objeto, viaje, dinero, etc, y tiene que ser negociado previamente entre los padres y el hijo.

Pero no todo es bonito en la economía de fichas. Este sistema nos permite sancionar conductas inadecuadas mediante la colocación de puntos rojos o restando puntos ya conseguidos. De esta manera el/la niño/a eliminará aquellas conductas indeseables y las cambiará por las que nosotros queremos que realice. En el caso de los dientes, si cada día se los lava 3 veces, conseguirá un punto verde. Si durante los 7 días de la semana se los ha lavado, consigue 7 puntos y hemos establecido el mínimo de puntos en 5, el niño podrá canjearlos.

Hay una serie de razones por las cuales debéis darle paga a vuestros hijos y son las siguientes:

1.- Valor del dinero

Un niño de 8 años no sabe el valor que tiene el dinero si no tiene la posibilidad de utilizarlo ni de ganarlo. Necesitan tocarlo para hacerse saber que existe realmente y que no es un “invento” de los mayores.

El valor del dinero se conoce cuando sabemos cuánto esfuerzo nos ha costado ganarlo. Los niños deben aprender a valorar el dinero, entre otras cosas. Es importante saber que cada moneda y cada billete tienen un valor y que no debemos malgastarlos. Y en ese aprendizaje intervenimos nosotros: los adultos. No olvidéis que somos ejemplos para ellos, de ahí que tengamos que darle un uso coherente y adecuado al dinero, evitando el despilfarro.

2.- Recompensar conductas adecuadas

Mediante la paga semanal podemos recompensar conductas adecuadas. Si vuestro hijo ha hecho todos sus deberes y os ha ayudado a quitar la mesa, por ejemplo, la paga hará que a la semana siguiente vuelva a hacer esas conductas y éstas tenderán a mantenerse en el tiempo.

En este apartado es importante hacer hincapié en que no todas las conductas deben ser recompensadas. Depende del caso. Si nuestro niño tiene buena conducta y sabe autocontrolarse (no tiene pataletas, no pega en el colegio, acepta nuestras órdenes si protestar, etc), pero queremos que nos ayude a quitar la mesa, será correcto recompensarle cada vez que quite la mesa pero no será correcto darle un punto verde por estar en silencio, ya que él ya es capaz de autocontrolarse. En cambio, si el niño es rebelde, pega en el colegio y nos desobedece, tendremos que traerlo poco a poco a nuestro terreno y empezar por reforzar conductas como obedecer, estar en silencio cuando sea necesario, tener un buen comportamiento cuando esté con sus amigos, etc.

3.- Relación de éste con el esfuerzo

¿Qué mejor forma de darle valor al dinero si nos ha costado esfuerzo ganarlo? Siempre me ha gustado la fotografía y, por ello, hace ocho años me compré una cámara digital. Mi primera cámara. Aún recuerdo el tiempo que estuve ahorrando los 133 euros y la satisfacción que sentí cuando la compré. No valoramos las cosas hasta que no sabemos cuánto cuestan. De hecho todavía conservo aquella cámara de fotos que tan feliz me hizo cuando la pude comprar 😀

Esta relación entre esfuerzo y recompensa se puede generalizar a otros ámbitos de la vida. Si aprendemos que por comportarnos bien y por hacer las tareas de la casa vamos a recibir una recompensa económica, también aprenderemos que nuestra constancia en el estudio se verá recompensada en forma de buenas notas. Nuestros niños necesitan comprobar que su esfuerzo tiene recompensa y una vez vista esta relación se generalizará a otras conductas.

4.- Aprendizaje de la función del dinero

Si le preguntamos a un niño de siete años para qué sirve el dinero, probablemente nos diga que para comprar cosas. Pero si le preguntamos cuánto cuesta una bolsa de “gusanitos” es muy probable que no sepa contestarnos. ¿Por qué? Porque posiblemente no ha tenido la oportunidad de ir a comprarlos. Si le asignamos una paga semanal de, por ejemplo, 5 euros, y cuando llega el sábado se los damos, este niño tendrá en su poder un billete de 5 euros y podrá ir a la tienda a comprarse una bolsa de chuches (o dos, depende de lo “goloso” que sea). Al comprarla descubrirá cuánto cuesta dicha bolsa y la valorará más si cabe, porque los cinco euros que ha utilizado para comprarla se los ha ganado él con su buen comportamiento y con su esfuerzo.

5.- Trabajamos la toma de decisiones

Muchos adolescentes tienen problemas a la hora de decidir y ello les lleva, en muchas ocasiones, a dejarse llevar por otros compañeros. Manejar dinero implica tomar decisiones: “me gasto 3 euros en chucherías y me guardo 2 cada semana”. Si desde pequeños los enseñamos a tomar decisiones con algo tan importante como el dinero, facilitaremos que en su adolescencia sepan administrarse económicamente.

Desde el primer momento en el que reciben la paga, debéis dejarles claro que vosotros no vais a decidir en qué se tienen que gastar el dinero. Si el niño quiere ahorrar cada semana tres euros, de los cinco que le damos, para comprarse un muñeco feo que baila, tenemos que respetar su decisión. No obstante, no está de más darle unas indicaciones a la hora de gastar la paga. No olvidemos que son niños y que no tienen una madurez que les permita tener cierta coherencia a la hora de gastar el dinero. De ahí que algunos puede que quieran ahorrar para comprarse un tanque o un cohete espacial (algo prácticamente imposible, si tenemos en cuenta su elevadísimo precio).

Y para acabar, muchos os preguntaréis… ¿Con qué frecuencia debo darle paga a mi hijo? ¿Una vez al mes o a la semana? En función de la edad que tenga vuestro hijo, deberéis darle el dinero semanalmente o mensualmente. Cuando son pequeños necesitan que el reforzador (dinero, en este caso) sea inmediato. Cuando alcancen la adolescencia (12-13 años) deberéis pasar a dársela mensualmente, para que se preparen para la vida laboral y aprendan a gestionar mejor el dinero. No es lo mismo tener todas las semanas 10 euros de paga que recibir los 40 euros al final del mes.

[D] Don Dinero

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