6 estrategias para fomentar la lectura en nuestros alumnos

Hay un dicho que dice: “Un niño que lee, será un adulto que piensa”. Y tiene toda la razón, porque a través de la lectura nos llenamos de conocimientos y nos enriquecemos, culturalmente hablando. Los libros son lugares donde podemos encontrar vivencias, estudios científicos, opiniones y/o reflexiones, etc. Y por si fuera poco, multitud de estudios afirman que leer previene la aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Pero cabe plantearnos una importante cuestión, como docentes… ¿Qué podemos hacer para fomentar el hábito lector en nuestros alumnos? Hay una serie de estrategias que os vendrán bien para “cambiarle el chip” a vuestros chicos y vuestras chicas y meterlos/as de lleno en el mundo de la lectura.

1.- No utilizar la lectura como castigo

Hay profesores que utilizan la lectura como castigo, olvidando que con ello lo que están consiguiendo es que el/la alumno/a rechace los libros. La explicación es muy sencilla: “si me castigan con leerme el Quijote porque no he traído los deberes hechos y yo nunca he leído ni he estado interesado en hacerlo, probablemente odiaré la lectura porque me la han impuesto”.

2.- Animar a los padres a que lean delante de sus hijos

Los niños se fijan mucho en sus padres. Los imitan e incluso quieren ser como ellos cuando sean mayores. Los padres son un modelo a seguir para los hijos y, debido a esto, podemos aprovechar esa situación para inculcar en los niños el hábito lector. Un padre que lee está despertando en su hijo la curiosidad por leer y normalizando el hábito lector. “Si mi padre lee, es porque todo el mundo lo hace”. “¿Qué será lo que está leyendo?”

3.- Rincón de lectura en el aula

Si los niños no van a la biblioteca, la biblioteca tiene que ir a ellos. Lo ideal es crear una pequeña biblioteca en clase, en una estantería, y colocar en ella aquellos libros que pensemos que puedan ser de interés para nuestros alumnos. Además, para facilitar la tarea del préstamo de libros, podemos crear la figura del “encargado” de la biblioteca y con esto conseguiremos que un/a alumno/a se sienta útil y partícipe del proceso lector, aprenda a organizarse y a adquirir responsabilidades y que el resto vea la lectura como algo cercano y atractivo.

En este sentido también debemos tener en cuenta que hay alumnos que ya vienen con el hábito lector aprendido de casa y aprovechan los descansos para leer algún libro. Esta situación se puede aprovechar para contagiar al resto. ¿Cómo lo hacemos? Muy fácil: basta con elogiar públicamente al alumno que lee, con frases tales como “Mirad a Pablo, está hecho un campeón” o “Bien hecho, Pablo”.

4.- Reservar tiempo para la lectura

Muchos profesores pasan toda su hora dando clase o poniendo deberes y olvidan dejar unos minutos para la lectura. Y cuando digo lectura no hago referencia a una lectura obligada e impuesta, sino a una lectura libre. Si disponemos de biblioteca en nuestra aula nos resultará más fácil reservar unos minutos para la lectura porque nuestros alumnos no tendrán que salir de clase.

Lo ideal es dejar entre unos 10-15 minutos para la lectura libre y que ésta sea como premio para aquellos alumnos que hayan acabado sus ejercicios de clase. De esta forma será motivante para ellos.

5.- Dejar que ellos elijan el libro. No imponer

No es aconsejable imponer el mismo libro para todos nuestros alumnos. Si queremos que lean, debemos dejarles elegir el libro y que luego hagan el resumen pertinente o el examen para comprobar que realmente se lo han leído. Si pensáis que por dejarles elegir van a leer menos de lo que vosotros queréis, estableced un mínimo de páginas y así evitaréis que elijan libros de 40 páginas.

Si les obligamos a leer, conseguiremos el efecto contrario al deseado: que rechacen la lectura y la vean como un castigo. Antes que obligar, lo mejor es sugerir. Cambiar frases como “Tenéis que leeros este libro si queréis aprobar este cuatrimestre” por frases como “Os sugiero que os leáis este libro” o “Los/las que lean este libro tendrán un punto extra en la nota final”

7.- Representaciones teatrales

Y para acabar, ¿qué mejor manera de animar a nuestros alumnos que haciendo una representación teatral tras leer el libro? A casi todo el mundo le gusta “hacer el payaso” (a mí también 😛 ). Mediante estas dinámicas el alumno se meterá en la piel de alguno de los personajes del libro y entenderá mucho mejor la trama, e incluso puede que llegue a interesarse por el libro en cuestión.

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Un comentario en “6 estrategias para fomentar la lectura en nuestros alumnos

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