Mi experiencia en la 29 Subida al Santuario de Novelda

100_9261

Con la medalla que me dieron por participar. Tardé 1 hora y 4 minutos en pisar la línea de meta.

Hace algo más de una semana participé, por segundo año consecutivo, en una mítica prueba de mi provincia: el Cross Subida al Santuario de Santa María Magdalena. Una carrera que lleva celebrándose en mi pueblo desde hace 29 años y que congrega a miles de atletas procedentes de diversos puntos de la geografía española. Hoy quiero contaros cómo fue mi experiencia y qué me llevó a correrla.

Esta carrera consta de una distancia de 11.800 metros y un circuito que transcurre por las calles de Novelda, por un camino de tierra y por una carretera que nos lleva a la explanada del Santuario de Novelda: un lugar donde tenemos una torre de tres picos única en el mundo, un eco-albergue, un Santuario donde reside nuestra patrona, y una fortaleza que protege a la torre de tres picos, los restos de un asentamiento y una torre musulmana. Consiste en subir a la explanada, por pendientes de hasta un 13 % y bajar para volver al punto desde el cual hemos salido. Los más rápidos suelen hacerla en 36-37 minutos. ¡Auténticas balas humanas!

A pesar de haber tenido algún problema de salud durante el último mes, que me ha impedido entrenar con la intensidad que me hubiera gustado, me animé a calzarme las “zapas” para correr esta carrera. Una caída en un Cross, que en principio parecía leve, me impidió entrenar durante dos semanas. Y unos problemas de garganta (que no llegó a ser faringitis de milagro), me hizo bajar la intensidad y la frecuencia de mis entrenamientos. Y eso se ha notado mucho en esta edición de la Subida.

En torno a las 19:30 horas el alcalde de Novelda dio el pistoletazo de salida, ante la atenta mirada de miles de personas que habían venido a presenciar ese momento a la pista de atletismo de Novelda (un lugar que pocas veces tiene más de 100 personas). En esos momentos mi atención estaba puesta en dar los primeros pasos sin caer al suelo, ya que la aglomeración de atletas era tal que se nos hacía prácticamente imposible avanzar sin chocarnos entre nosotros.

Conforme íbamos avanzando, se iba estirando el pelotón. En los primeros metros mantuve un ritmo muy moderado, con el objetivo de reservar fuerzas para afrontar con garantías la subida al Santuario, situada en el kilómetro 6. Pasados unos kilómetros, apareció el primer repecho y, al superarlo, el primer descanso en forma de bajada. ¡Benditas bajadas!

Cuando llegamos a la zona complicada, justo en la falda de La Mola (montaña donde se sitúa el Santuario y la explanada de éste, a 360 metros sobre el nivel del mar), sentí que este año no iba a ser como el anterior. Tengo que reconocer que mi ritmo en la subida fue mucho más bajo que el año pasado y que, probablemente, fue una de las causas de que mi marca empeorara 3 minutos respecto a la de la pasada edición. Eso sí: mi posición en la categoría Absoluta ha mejorado, pasando del puesto 188 al 175. ¡Curioso!

Cuando fui consciente de que no estaba subiendo a un ritmo idóneo, no me desanimé. En esos momentos lo mejor es no desesperarse y aguantar corriendo. Vale que me hubiera gustado “meterle el turbo”, pero corría el riesgo de “quemarme” y ello me hubiera pasado factura en lo que quedaba de carrera. Por ello preferí esperar a pasar la parte dura del trayecto para apretar. La inercia de la bajada me favoreció.

En el último tramo de carrera quise quemar todo el combustible que me quedaba. Tenía que recuperar el tiempo perdido en la subida y sentí que eso era posible. Cabe destacar algo muy importante que todavía no he mencionado: durante todo el trayecto hay miles de espectadores animando. ¡Como si se tratara de una etapa de la Vuelta a España!

Tras casi 12 kilómetros de recorrido, cuando entré en la meta sentí que el esfuerzo había valido la pena. Para mí el mejor premio fue llegar sin lesiones ni complicaciones y poder dedicar este éxito particular a mis abuelos, en especial a mi abuelo Ramón, que nos dejó en septiembre del año pasado y que tantos ánimos me dio cuando participé en la 28 edición de este cross. Además, él fue una de las personas que hizo que me interesase por el deporte desde muy pequeñito.

Aprovecho esta publicación para recordar a mi gran amigo y compañero de profesión Aarón Pérez, que vino expresamente desde Villajoyosa para correrla conmigo el año pasado. Este año se ha quedado con las ganas de repetir experiencia. ¡Ojalá al próximo año puedas venir, Aarón!

Si queréis conocer más sobre esta prueba, os recomiendo visitar la web del club organizador. Y si queréis conocer más sobre el Santuario de Novelda y la fortaleza que alberga un monumento único en nuestro país, os aconsejo que visitéis esta web y, como buen noveldense, que vengáis a verlo. ¡Seréis bienvenidos/as!

Bajando del Castillo.

Bajando del Castillo.

Entrando en meta, con el brazo en alto apuntando al cielo. ¡Va por ti, abuelo!

Entrando en meta, con el brazo en alto apuntando al cielo. ¡Va por ti, abuelo!

Anuncios

Un comentario en “Mi experiencia en la 29 Subida al Santuario de Novelda

  1. Pingback: 31 Cross Subida al santuario de Novelda | Psicología en vena

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s