¿Qué es la resiliencia?

Hoy os traigo un concepto que últimamente está muy de moda. Con la llegada de la inteligencia emocional, aparecen términos como la empatía, el autocontrol emocional y la resiliencia. Tal vez hayas sabido el significado de los dos primeros términos, pero… ¿Qué significa resiliencia? Se define como la capacidad para afrontar la adversidad, adaptarse a las tragedias/traumas o al estrés severo. La forma de afrontar estas circunstancias tan negativas varía según la cultura. En pocas palabras: capacidad de superación.

Os pongo un ejemplo. Imaginad que sois una esponja en forma de cerdo. Os aprietan, os meten en agua sucia, os ponen peso encima, os tiran al suelo, etc, pero recuperáis vuestra forma original. Aplicado a nivel personal, se traduciría en aquellas personas que sufren eventos desagradables en su vida, sobre todo a nivel emocional, y son capaces de recuperar el optimismo y la alegría que tenían antes de padecerlos. Miran al frente y no se hunden.

Características de estas personas

Tener resiliencia es sinónimo de poseer las siguientes características:

Disponen de apoyo social. El apoyo social consiste en recibir apoyo por parte de un grupo de personas, ya sean familiares, amigos… Sentirse integrado y escuchado influye muy positivamente en nuestra salud mental y nos ayuda a afrontar mejor las adversidades del destino.

Son curiosos y están abiertos a nuevas experiencias. Suelen ser bastante inquietos y siempre están buscando nuevas oportunidades o retos para tener satisfacción y triunfar en la vida.

Tienen optimismo. Siempre ven el vaso medio lleno, tratando de encontrar la parte positiva a todos los fracasos. Este optimismo no les lleva a pensar en que ciertas fantasías son realizables. En cierto modo, esta capacidad es la que les lleva a superar ese evento desagradable que tanto daño les ocasiona a nivel psicológico.

Confían en sí mismos. Se sienten competentes y ello les lleva a tener una elevada autoestima y a querer afrontar nuevos retos. Se sienten seguros y creen en su capacidad de afrontamiento.

Tienen locus de control interno. El locus de control interno se refiere a que la persona que lo posee considera que es ella quien controla lo que sucede a su alrededor. Atribuye las causas de su éxito o su fracaso a sus capacidades y habilidades, y no a la suerte o a la casualidad. Esto también repercute, de forma positiva, en su autoestima.

Aprenden de lo negativo y de lo positivo. En la vida aprendemos de todo aquello que nos sucede. Si fracasamos en algo, debemos buscar la causa de ese fracaso para que no nos vuelva a ocurrir. Y si triunfamos en algo, tendremos que tomar nota de aquello que hemos hecho y que nos ha llevado a conseguir nuestro objetivo.

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Caso de resiliencia

Imagina que eres escalador y decides meterte en las profundidades de una gigantesca roca, con la única compañía de una cantimplora con agua, una cámara de vídeo y una navaja. No le has dicho a nadie que te vas a hacer senderismo: ni siquiera a tu madre. La travesía va bien, hasta que de repente te resbalas, caes y acto seguido cae una roca de 360 kilos sobre tu antebrazo derecho dejándote atrapado. Por más que lo intentas, no consigues escapar: la roca te sigue atrapando. Estás en una zona aislada, sin posibilidad de comunicarte con nadie y, al pasar dos días, te planteas la posibilidad de amputarte el brazo para escapar. ¿Qué harías?¿Seguirías esperando a que venga alguien con tal de conservar el brazo?

La historia del párrafo anterior le sucedió a Aron Ralston, conocido montañista estadounidense, en mayo del 2003. Tuvo que amputarse el brazo derecho, tras cinco días atrapado, para escapar de una muerte segura en aquella aislada roca gigantesca. Para ello utilizó la navaja que llevaba consigo, con la que cortó músculos y nervios de su brazo tras romper los huesos mediante movimientos bruscos. No le quedaba más remedio que hacerlo, aunque la consecuencia principal fuera perder su brazo derecho.

Es un claro caso de resiliencia, puesto que Aron Ralston pudo superar aquella situación tan desagradable. Pero llegados hasta aquí, muchos pensaréis que las personas resilientes no sufren. Aron sufrió mucho durante aquellos cinco días, atrapado en soledad dentro de la fisura de una roca. Se arrepintió de no haber tratado bien a sus seres queridos, entre ellos su madre. De hecho utilizó su cámara de vídeo para grabar un mensaje de despedida para sus familiares y amigos.

Tras aquella experiencia aprendió a vivir de otra manera y a valorar más a la gente que forma parte de su entorno. Entendió que la vida le daba la oportunidad de volver a ver a sus seres queridos. La relación con su madre dejó de ser distante, porque fue ella quien dio la voz de alarma para que fueran a buscarlo, puesto que comprobó que su hijo se había ausentado del trabajo varios días y nadie sabía nada de él.

La amputación de su brazo no le ha impedido seguir con su pasión: la escalada. Además imparte conferencias sobre liderazgo y superación personal y su historia inspiró la realización de la película “127 horas”, dirigida por Danny Boyle.

Qué puedo hacer para ser resiliente

La resiliencia no es algo innato. Cualquier persona puede adquirirla. En nuestras manos está la posibilidad de ser resilientes. Todo depende de cómo queramos afrontar la realidad.
1.- Busca apoyo social. Cuando lo estamos pasando mal, lo mejor es expresárselo a la gente de nuestro entorno que nos pueda entender y ayudar. Somos seres sociales por naturaleza y las emociones son necesarias. No te guardes tu tristeza en el interior de tu corazón.

Aron trató de buscar ese apoyo grabándose con su cámara de vídeo mientras estaba atrapado por la roca. Ese canal “imaginario” fue lo que le mantuvo vivo durante cinco días y le proporcionó la valentía para escapar de allí de la manera más drástica y rápida.

2.- No veas los sucesos negativos como obstáculos. Mucha gente se centra en la parte negativa del fracaso. “No he vendido suficientes papeletas y no vamos a poder pagarnos el 100 % del viaje de fin de curso. No valemos para esto”. ¡¡NO!! Pensad que si no habéis conseguido financiar al completo el viaje, lo primero es preguntarnos en qué hemos fallado para que no nos vuelva a pasar. Este “fracaso” no es más que un nuevo aprendizaje que nos hará mejores, por así decirlo.

En palabras de Aron, “Yo dejé una parte de mí en ese lugar, pero no perdí nada, al contrario, gané muchas cosas”. A pesar de dejar allí su brazo, aprendió a ver la vida de otra manera a raíz de aquella experiencia.

3.- Busca soluciones. Ante una situación adversa no nos podemos quedar de brazos cruzados. Busca ayuda, si es necesario, o trata de solucionarlo. Ello te ayudará a superar esa circunstancia tan negativa. De esta manera te sentirás competente.

Eso fue lo que hizo el montañero del ejemplo. Tuvo que decidir entre morir atrapado o vivir con un brazo menos. Consiguió la solución que le salvó la vida.

4.- Ante la adversidad, no te quedes en casa. Cuando sufrimos un evento adverso, como por ejemplo la muerte de un familiar, tenemos que evitar a toda costa quedarnos en casa. Si realizas actividades que te hagan sentir bien, superarás esa tristeza. Sal a caminar, habla con un/a amigo/a, pasa más tiempo con tu familia, etc.

5.- Empieza por cuidarte a ti. Dicen que para poder cuidar a los demás, lo primero es saber cuidarse a uno/a mismo/a. Presta atención a tus necesidades y cuídate. Es importante mantener sana la mente y el cuerpo para poder superar situaciones difíciles.

6.- Ahí fuera hay oportunidades para descubrirte a ti mismo/a. No tengas miedo al fracaso. Piensa que el sufrimiento por el que has pasado no ha sido en vano y tal vez te haya hecho más fuerte como persona. Enfoca tu atención hacia aquellas cosas que has ganado

Ralston ganó mucho con aquella experiencia. Recuperó la estima hacia su madre y marcó un punto de inflexión en su vida. Y, a pesar de perder un brazo, no abandonó la escalada.

7.- Aprende a verte a ti mismo/a de forma positiva. Una buena visión de nosotros mismos influye mucho en nuestra autoestima. Piensa que eres competente y aumenta la seguridad en ti mismo/a. Confía en tus habilidades para poder superar aquellas circunstancias adversas que la vida te plantee y lo conseguirás. Si ya has superado una, ¿por qué no vas a superar otra?

8.- La esperanza es lo último que se pierde. No pierdas nunca la esperanza. Después de la tormenta siempre viene la calma, y la esperanza es lo que nos mantiene ilusionados y optimistas ante cualquier evento adverso.

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Un comentario en “¿Qué es la resiliencia?

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