Influencia del estrés en el deporte

Nos estresamos en el trabajo, en casa, cuando nos vamos de vacaciones, en el colegio… Y es que el estrés está en todos los lados: incluso en el deporte. Conocer en qué consiste y aprender a afrontarlo es vital para que nuestro rendimiento, en este caso deportivo, no se vea influenciado negativamente, ya que muchos científicos coinciden al afirmar que un deportista estresado tiende a cometer muchos más errores que otro que no lo está.

Un deportista está estresado cuando tiene que hacer frente a muchas demandas y éstas sobrepasan los recursos que él tiene, de tal forma que éste piensa que no puede darles una respuesta adecuada y esto provoca un aumento de su activación, a nivel fisiológico, psicológico y comportamental. Para que quede claro, os voy a poner un ejemplo.

Pedro ha decidido apuntarse a una carrera de 10 kilómetros que cuenta con importantes desniveles en su circuito. Está acostumbrado a este tipo de carreras. Los primeros 3 kilómetros le resultan cómodos y va aguantando el ritmo, pero a partir del kilómetro 6 empiezan los desniveles y la idea de que no va a poder acabar la carrera aparece en su mente. Automáticamente, pasan por su cabeza pensamientos del tipo “no vas a poder acabar”, “no estás preparado para esto”, “se van a reír de ti por llegar el último”. Esta situación hace que pare de correr y que abandone porque le atormenta la idea de llegar el último.

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Las exigencias en el ámbito competitivo son cada vez más grandes y los deportistas deben responder a muchas demandas. Es ahí cuando el estrés puede manifestarse en forma de agotamiento, depresión o ansiedad, dificultando la utilización de habilidades adquiridas por un deportista tras años de mucho entrenamiento. En el caso de Pedro, él está perfectamente preparado para acabar la carrera pero esa situación negativa le genera estrés y le provoca una respuesta de escape.

¿Qué consecuencias produce el estrés?

Hay a tres niveles: a nivel fisiológico, comportamental y psicológico. Y son las siguientes:

Fisiológico

Aumento de la sudoración. Debido al aumento de la temperatura corporal, también lo hace la sudoración con el objetivo de enfriar nuestro cuerpo.

Aumento de la frecuencia cardíaca y de la frecuencia respiratoria. El estrés viene desencadenado por una situación adversa y, por ello, nuestro cuerpo se prepara para huir de ella de tal forma que nuestra frecuencia cardíaca y respiratoria aumentan.

Incremento de la presión sanguínea. El corazón late más deprisa y, por tanto, bombea más sangre en menos tiempo. Es por ello por lo que la presión se ve incrementada considerablemente.

Mayor secreción de glucosa en sangre y de adrenalina. De la glucosa obtenemos la energía necesaria para huir y la adrenalina favorece que estemos activados para escapar de esa situación negativa.

Sequedad en la boca. Perdemos líquido al sudar, evidentemente.

Psicológico

Fallos en la percepción. Aparece lo denominado como “visión túnel”, provocando que muchos detalles de nuestro campo visual se nos escapen.

Aumento de pensamientos negativos. “No voy a poder conseguirlo”, “Soy un desastre”…

Descenso de la flexibilidad mental. Tenemos que huir y, por así decirlo, el cuerpo no está para pensar. Esto también afecta a la toma de decisiones, de tal forma que muchos deportistas cuando se ven en la grabación se dan cuenta de lo fácil que hubiera sido optar por otra alternativa: el problema está en que en aquel momento no lo vieron tan claro.

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Comportamental

A nivel comportamental, como ya he comentado en la introducción, un deportista estresado tiende a cometer más errores. Pero ese no es el único problema derivado del estrés, ya que un deportista con niveles altos de estrés tarda más tiempo en recuperarse y sufre mucho más la fatiga y los dolores.

¿Cómo podemos actuar ante esto?

Tenemos que buscar la causa de nuestro estrés, que puede estar tanto en nuestra mente como en nuestros músculos y/o cuerpo. En el ejemplo expuesto, la causa estaba en su mente. Por ello, podemos optar por relajarnos a nivel corporal o relajarnos a nivel mental mediante el control de pensamientos.

Entre las herramientas para combatir el estrés competitivo, cabe destacar el entrenamiento autógeno de Schultz, los procedimientos de relajación y el mindfulness. Todo esto unido al apoyo social de nuestro entorno, nos ayudará a disfrutar practicando nuestro deporte favorito y a mantener nuestro rendimiento deportivo en niveles óptimos.

Para concluir, no debemos confundir este estrés con el estrés positivo. Este último es bueno para que el deportista aumente su rendimiento, porque le mantiene activo. En próximos artículos hablaremos de este tipo de estrés y de otros. Si os ha gustado esta publicación, no dudéis en compartirla con vuestros amigos.

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Un comentario en “Influencia del estrés en el deporte

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